La carrera de Técnico en Podología de Nivel Superior forma profesionales aptos para desempeñarse en distintos contextos de atención podológica, tanto en el ámbito preventivo como terapéutico. El técnico en podología formado en IPG posee conocimientos sólidos en anatomía, fisiología, biomecánica del pie, técnicas de higiene, cuidado podológico, manejo de patologías frecuentes y capacidad de saber cuándo derivar a otros profesionales atingentes a la situación de salud del usuario o usuaria. El egresado demuestra principios éticos y de responsabilidad profesional, trabaja en equipos multidisciplinarios, se comunica efectivamente con pacientes y colegas, y entrega una atención humanizada, de calidad y centrada en la persona.
Él o la egresado de la carrera de Técnico en Podología de Nivel Superior del IPG está capacitado para desempeñarse dentro de equipos de salud y en el ejercicio libre de la profesión, identificando necesidades podológicas de los usuarios y su entorno, brindando atención integral del pie y extremidades inferiores. Es capaz de aplicar procedimientos preventivos, terapéuticos y de rehabilitación, utilizando técnicas podológicas y recursos tecnológicos disponibles, siempre en conformidad con la normativa sanitaria vigente. El técnico en podología desarrolla su labor con un enfoque ético, humanizado y centrado en la persona, considerando aspectos biopsicosociales y culturales, estableciendo una comunicación efectiva con los pacientes y el equipo de trabajo. Además, se espera que el egresado demuestre: • Responsabilidad social, promoviendo la salud y prevención de patologías podológicas. • Compromiso y vocación profesional, con actitud proactiva y emprendedora. • Calidad en la atención, respetando la diversidad y aplicando buenas prácticas en cada uno de los procedimientos efectuados.
Él o la Técnico en Podología de Nivel Superior puede desempeñarse en distintos entornos del área de la salud, tanto públicos como privados, tales como: • Clínicas y hospitales (área de podología y rehabilitación). • Centros de salud familiar y policlínicos. • Centros de atención del adulto mayor y residencias sanitarias. • Consultorios y centros médicos especializados en pie y extremidades inferiores. • Fundaciones y programas de salud comunitaria. • Atención domiciliaria de pacientes con necesidades podológicas específicas. • Gabinetes y laboratorios de podología. • Consulta clínica particular con ejercicio libre de la profesión.